El Sevilla FC atraviesa uno de los momentos más delicados de la temporada, una crisis deportiva que lo acerca peligrosamente a la zona de descenso y que ha disparado todas las alarmas en Nervión. En este contexto, cualquier análisis del Sevilla FC apunta a las mismas claves: fragilidad competitiva y falta de identidad. El foco mediático y de la afición se concentra en un solo nombre: Matías Almeyda, siendo el principal señalado por la derrota sevillista ante el Valencia CF.
Un partido que evidenció todas las carencias
El 0-2 ante el Valencia CF dejó una imagen muy preocupante del equipo, especialmente en una primera mitad donde encajó dos goles que resultaron decisivos para el devenir del encuentro. El rival, que llegaba con una racha similar, fue mucho más claro en su planteamiento, mientras que el Sevilla FC mostró dificultades en todas las parcelas del terreno de juego. La reacción hispalense tras el descanso, con mayor presencia ofensiva, no se tradujo en ocasiones claras ni en una sensación real de remontada, confirmando la falta de recursos y calidad del equipo.

Almeyda da la cara
Tras el encuentro, Matías Almeyda fue contundente en rueda de prensa, asumiendo toda la responsabilidad. Calificó el encuentro como “muy malo” y afirmó que “el máximo responsable soy yo”. Explicó que el planteamiento no salió como esperaba, señalando que los goles llegaron por errores propios y que, aunque hubo mejor actitud en la segunda mitad, faltó claridad. También justificó decisiones como la ausencia de Oso por fiebre y reconoció que buscó soluciones ofensivas sin éxito, evidenciando que las piezas que tocó durante el partido no dieron resultado. Su discurso, lejos de protegerse, refuerza la sensación de un técnico tocado y cada vez más cuestionado.

El gran debate: qué quiso hacer y qué no funcionó
Aquí es donde se abre el gran debate en el entorno sevillista, que ya no analiza únicamente el resultado, sino todo lo que rodea a la figura del entrenador. Qué quiso proponer Matías Almeyda, por qué optó por determinadas piezas desde el inicio y qué buscaba con los cambios son preguntas que hoy dominan la conversación. Su planteamiento parecía orientado a reforzar el equilibrio y jugar por las bandas con Juanlu Sánchez y Rubén Vargas, pero terminó generando un equipo plano, sin profundidad ni conexiones claras en ataque. Los ajustes posteriores, más ofensivos, respondían a la urgencia del marcador, pero no a un plan de partido estructurado, lo que dejó la sensación de improvisación.
Además, la gestión de algunos jugadores, como la ausencia de Oso, Mendy o Akor Adams, o la apuesta por otros que no tuvieron impacto, ha aumentado las críticas. No es solo que el plan no saliera bien, sino que tampoco transmitió una idea clara en sus decisiones. Esa falta de coherencia entre lo que se planteó al inicio y lo que pasó en el partido ha hecho que el foco pase directamente al banquillo. En un momento de mucha presión, con el equipo sin reaccionar y casi sin margen de error, Matías Almeyda está más señalado que nunca, en el centro de una crisis que ya no necesita explicaciones, sino soluciones rápidas.








Fuera lo siento ya almeyda
Que pasa no hay huevos
Éste entrenador ayer hizo méritos para que hoy estuviera en la calle.pero para eso el qué tiene lo que hay que tener no es el del Nido carrasco.si estuviera dél Nido padre éste no sería el entrenador del Sevilla
Lla yevamos 5 con este
No tiene culpa la culpa es del loke ai en por encima sinvergüenza
Nooo noo nooooo
A segunda
Pedro Gomez Contesta a una pregunta tu eres sevillista o subnormal?
Pero este según los palanganas era buenísimo para el Sevilla hace dos semanas jajaja
Ángel Luis Naranjo Fernandez Anda callate criaturita rifavaca que hace dos semanas también habéis cuestionado al tuyo y cuando ganeis algo habláis porque hasta ahora los únicos títulos que tenéis es quedar por encima nuestra en la tabla de clasificación.
Soys patéticos y lo seréis siempre criaturita rifavaca