El Sevilla FC recibió las peores noticias posibles en su duelo ante el Real Betis Balompié. El equipo dirigido por Matías Almeyda cayó derrotado frente a un conjunto verdiblanco que llegaba al partido plagado de bajas. Tras una primera parte en la que ambos equipos evitaron asumir riesgos, un grave error de Batista Mendy en campo propio propició una ocasión de oro para Pablo Fornals, quien, tras deshacerse de sus marcadores, anotó el tanto que puso en jaque a las gradas del Ramón Sánchez-Pizjuán. En el minuto 86, con el 0-2 ya en el marcador a favor del conjunto rival, Munuera Montero decidió suspender temporalmente el encuentro debido a la reiterada aparición de objetos lanzados desde la grada, entre ellos mecheros y varias botellas de agua.
Un derbi para olvidar
El Sevilla FC terminó el gran derbi con una sensación generalizada de frustración. La segunda parte del equipo estuvo lejos del nivel de intensidad que un partido de este calibre exige. En el plano táctico, Matías Almeyda apostó por cambios ofensivos que debilitaron el centro del campo y, finalmente, la estrategia no dio resultado. La respuesta ofensiva no sirvió para obtener buenas noticias en ataque y la expulsión de Isaac Romero acabó de sentenciar un encuentro que la afición del Sevilla FC buscará olvidar lo antes posible.
Los incidentes en la grada
En el tramo final del encuentro, Munuera Montero detuvo el partido mientras el Sevilla FC disponía de un córner a favor. Tras el partido, el árbitro andaluz redactó en el acta lo sucedido: «En el minuto 79, desde el Fondo Norte se lanzaron varios objetos al terreno de juego, específicamente hacia la zona donde se encontraba el equipo visitante, sin que ninguno de ellos llegara a impactar a los jugadores. (…) Posteriormente, en el minuto 86, y debido a la continua repetición de los lanzamientos de mecheros y varias botellas de agua desde la misma zona, se procedió a suspender temporalmente el partido, ordenando la retirada de los equipos a los vestuarios«.
Un posible castigo
El artículo que se aplicaría en un caso como el del reciente derbi es el 107 del Código Disciplinario de la RFEF, y, dados los hechos, es probable que se aplique tras lo sucedido. Este artículo establece que: «Cuando, con ocasión de un partido, se originen hechos como los que define el artículo 15 del presente ordenamiento, y se califiquen como graves según las reglas previstas en su apartado 2; y siempre que se trate de la primera infracción en la temporada, el club responsable será sancionado con una multa de hasta 6.000 euros y la clausura parcial de las instalaciones deportivas por un partido«. Considerando que en la temporada pasada ocurrió un incidente similar en el Metropolitano, el Sevilla FC podría enfrentarse a un castigo que incluya, al menos, el cierre parcial de su estadio durante un encuentro.







