Cuando errar contra el Sevilla sale barato: arbitraje, señales y un club sin respeto

Francisco Garrido Peña

29 de diciembre de 2025

Sevilla Fútbol Club opinión sevilla fc Vlachodimos

Cuando errar contra el Sevilla sale barato: arbitraje, señales y un club sin respeto

Francisco Garrido Peña

29 de diciembre de 2025

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Según las estadísticas actualizadas de la temporada 2025-26 de LaLiga EA Sports, el club que más penaltis ha recibido en contra hasta ahora es el Sevilla Fútbol Club. En el penalti, la relación entre portero y lanzador constituye un juego de suma cero en sentido estricto: la ganancia de uno es exactamente la pérdida del otro. Si el lanzador marca, el portero pierde; si el portero detiene el disparo o el balón sale fuera, el lanzador fracasa.

No existe un resultado intermedio ni cooperación posible. Esta estructura impone una lógica estratégica pura, sin moral ni intención: solo probabilidades, información y anticipación. El Sevilla Fútbol Club lidera también el reparto de tarjetas amarillas en LaLiga 2025-26, con alrededor de cincuenta amonestaciones acumuladas por sus jugadores, la cifra más alta entre todos los clubes hasta ahora.

¿Son estos datos la prueba de una conspiración arbitral contra el Sevilla Fútbol Club? Si fuera contra el Real Madrid o el Betis, no cabría duda para todo el mundo, pero nosotros no somos ni merengues ni criaturitas: somos sevillistas y, para nosotros, peor pecado es la simpleza intelectual. Las causas son, como casi siempre y como en casi todo, múltiples y complejas, y entre ellas está, en una posición central, la falta de respeto que inspira esta directiva.

Como en todos los parones, aprovecho para desplegar avances reflexivos desde mi innegociable condición sevillista de cuna. Por eso no puedo engañarme ante la situación actual del club ni hacerme trampa al solitario: la memoria de Spencer no lo permitiría. Toda competición es, en el fondo, un tipo de juego de suma cero, pero la dinámica actual del Sevilla Fútbol Club es un juego de suma necesariamente menor que cero.

Todo aquello que hemos utilizado para analizar el juego de Almeyda —la teoría matemática de juegos, la etología, la teoría de señales— nos vale para entender cómo funciona este colectivo que son los árbitros. Ellos y ellas, pocas por desgracia todavía; el estamento arbitral recibe múltiples señales que irradian esos sistemas complejos que son los clubes, y las señales que llegan desde el Sevilla Fútbol Club no pueden ser más negativas y confusas.

El árbitro —o el VAR—, ante la duda, decide aquella opción que le genera menos costes previsibles; por eso nos pitan más penaltis que a nadie o nos imponen más partidos de sanción que a otros. Errar con nosotros es muy barato. En definitiva, y sin tanto rollo teórico, como a mí me gusta, soy, como buen sevillista, un yonqui gitano (un yonqui de la teoría, un teoricoadicto): al perro flaco, todo se le vuelven pulgas.

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