Millones son tanto los dólares o euros en los que se va a cerrar la operación como los ojos que están pendientes de la resolución de la venta del Sevilla FC. La operación, pondrá al club bajo el control de un conglomerado de inversores. Su rostro visible va a ser el del aún futbolista —ya que no ha anunciado oficialmente su retirada— Sergio Ramos García.
El volumen económico de la operación y la expectación que suscita la venta del Sevilla FC son inmensos. Por ello, no es extraño que proliferen los comentarios y las filtraciones, absolutamente interesadas todas ellas, con el único propósito de favorecer los intereses de una sola de las partes, puesto que todos los intervinientes intentan influir en el ánimo del otro a través de instaurar una determinada idea en la opinión pública.

La dinámica en la que transcurren este tipo de procesos negociadores, sean del tipo que sean, es de sobra conocida. Por ello, no se puede descartar que incluso se llegue a un momento en el que se comente que las conversaciones han quedado rotas. Si llegara, ese sería precisamente el instante previo al anuncio de un acuerdo definitivo para la venta del Sevilla FC.
Lo que sorprende precisamente es que la mayoría de los comentarios filtrados sobre la venta del Sevilla FC destaquen tanto la buena sintonía entre vendedores y compradores como la proximidad de un entendimiento que permitiría que el nuevo grupo propietario pudiera diseñar la próxima temporada y, por consiguiente, planificar la necesaria revolución en la plantilla.
De este modo, se ha dado a conocer que los incapacitados dirigentes actuales han informado a Sergio Ramos del relevo de entrenador. Se ha invitado a Martin Ink, otro de los grandes protagonistas del proceso, al palco para que viviera en persona el desastre de equipo que va a comprar. Se ha filtrado que el grupo comprador está configurando el organigrama que implantará en la entidad y, en definitiva, se están dando a conocer todos los detalles que hacen presagiar que la venta del Sevilla FC se realizará en tiempo y forma para el diseño de la siguiente temporada.
En cualquier caso, dar por hecha la operación es demasiado aventurado, ya que todo dependerá del único detalle importante en todo esto: el precio que pongan los vendedores y lo que estén dispuestos a ofrecer los compradores. Todo lo demás son milongas.
Sin embargo, a base de recibir noticias esperanzadoras, el aficionado ya sueña con el día en que se quiten de en medio Junior, Pepe Castro, Benavente, los herederos de Alés y Carrión y toda esa sarta de avaros que poseen los títulos de propiedad de la SAD que es el Sevilla FC. Hasta tal punto, que ya se piensa en el regreso de Monchi a su lugar natural, la dirección deportiva de su club, ese con el que tanta gloria consiguió.
Ni a Sergio Ramos ni a ningún miembro del conglomerado inversor se le escapa que el mejor candidato para el relanzamiento del Sevilla FC es Ramón Rodríguez Verdejo, oh, casualidad, socio de los Ramos en el equipo de fútbol de su localidad natal, San Fernando. El argumento es bien sencillo: todos los títulos que hoy están en el Sánchez-Pizjuán tienen como único denominador común a Monchi.
Han sido dos presidentes, Benavente y Pepe Castro, los que han tocado plata en Nervión. Han sido cuatro entrenadores —Juande, Unai, Lopetegui y Mendilíbar— los que han guiado a decenas de futbolistas a campeonar en Europa. Han sido muchos los jugadores que han impulsado sus carreras contribuyendo a los éxitos continentales del Sevilla FC. Sin embargo, solo una persona ha sido la que ha elegido a los entrenadores y ha configurado las plantillas idóneas para conseguirlo.
Así pues, tiene toda la lógica que el aficionado anhele una versión 3.0 de Monchi. Sobre todo, teniendo en cuenta que el prestigio de Antonio Cordón no está teniendo plasmación en su gestión desde que llegó a Nervión.
No cerrar las ventas de canteranos como Juanlu o Carmona, cuyo rendimiento en el terreno de juego es muy inferior a la aportación económica que podrían haber hecho a unas muy necesitadas arcas del club. La fallida apuesta por el entrenador Almeyda. El escaso bagaje de los fichajes —cierto es que todos ellos a coste cero—, de los cuales solo el portero Odysseas mantiene una trayectoria regular durante toda la temporada. El frustrante mercado de invierno, con la única incorporación de un anodino Maupay, o el deterioro de su imagen con comentarios incomprensibles en sus comparecencias públicas.
Todos estos ejemplos hacen de Cordón una figura absolutamente prescindible en la nueva etapa del Sevilla FC. No hay obstáculo, pues, para un Monchi 3.0. Solamente su voluntad, aunque de eso tendrán que encargarse Ramos, Ink and company.







