Once minutos que cambiaron todo

Francisco Garrido Peña

16 de marzo de 2026

Sevilla Fútbol Club opinión sevilla fc Vlachodimos

Once minutos que cambiaron todo

Francisco Garrido Peña

16 de marzo de 2026

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Dos penaltis en once minutos. Ningún equipo fuerte acepta eso ni a ningún equipo respetable se lo pitan. Hace años que al Sevilla no le pitan dos penaltis en un mismo partido. Cuando te barren así, tan rápido y tan fácilmente, es difícil decir que hubo ningún plan previo. Por eso, que las sensaciones no te deben de arrastrar. Que las sensaciones gobiernen tu juicio sevillista es peligroso, tanto si son malas, malísimas, como en este partido, como si son buenísimas, como en el partido de ida en el Pizjuán. Hay un punto crítico a partir del cual se bifurca todo el desarrollo del partido y fue el señalar los dos penaltis tan seguidos. Si este es el precio a pagar por la racha de cinco partidos sin perder, aquí está la factura, que abono con sumo gusto.

En muchos sistemas complejos, como en un partido de fútbol, existen umbrales críticos, los llamados puntos de inflexión. Aquí fueron los dos penaltis en solo once minutos, en los que el sistema cambia abruptamente de un estado a otro. En medicina tenemos fallas sistémicas espontáneas, como ataques de asma o convulsiones epilépticas, por ejemplo. Resulta notablemente difícil predecir tales transiciones críticas, ya que el estado del sistema puede mostrar pocos cambios antes de alcanzar el punto de inflexión. El equipo estaba y salió bien plantado al campo; por esa bifurcación brusca y puntual no le daría demasiada importancia a este partido concreto. No en todos los partidos nos van a pitar dos penaltis en once minutos.

El partido volvió a dar señales repetidas a lo largo de la temporada. La suficiencia de Carmona es lo que le mata. Si no creyera que puede hacer lo que intenta y falla continuamente, podría ser un jugador aprovechable. Cuando no está Azpilicueta, el hombre que habla y ordena, con lo importante que es eso en la cognición colectiva, el equipo se resiente. Este partido no era de nuestra liga, aunque sorprendentemente lo fue en la primera vuelta. Estamos saliendo de un pozo oscuro y esperamos que, para Pascua de Resurrección, se vea de nuevo la luz con el cambio en la dirigencia. Se está construyendo un equipo base para la temporada próxima (Iglesias, Merado, Sangante…). Ahora toca no desesperar.

Sí, era el segundo partido perdido en esta segunda vuelta, pero no es menos cierto que ha habido muchos empates y pocas victorias de momento. Mantenemos una distancia razonable con los bordes del abismo, a condición de ganar al Valencia el próximo partido. No creo que se puedan sacar muchas conclusiones de un partido que lo regalamos con lacito desde el primer penalti. Vargas volvió y Nianzou no se lesionó; así será hasta el último partido: una agonía permanente mientras no se vayan los impresentables que tienen al club como está.

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