Niñatos

Francisco Garrido Peña

6 de abril de 2026

Sevilla Fútbol Club opinión sevilla fc Vlachodimos

Niñatos

Francisco Garrido Peña

6 de abril de 2026

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Y no me refiero a los que saltaron al Carlos Tartiere con la camiseta del Sevilla Fútbol Club, sino a los que nos están llevando a esta agonizante ruina. El Martes Santo, en San Benito, Junior… más que hablar, nos insultó a todo el sevillismo y hundió un poco más a la plantilla actual, afirmando que se ha confeccionado por 250.000 euros. Hay que ser estúpido para decir lo que dijo. Es una actitud coherente con los niñatos que presiden ese club de herederos despilfarradores que hoy comandan nuestro Sevilla FC.

En catalán se diría “hereu escampall”, según me apuntó mi amigo y mejor sevillista Ángel Duarte; aquí les decimos niñatos. Es como una suerte de trasunto de cierta burguesía sevillana en la que la segunda generación copia los modos de los ricos de sangre y arruina todo lo atesorado, de mejor o peor manera, por sus progenitores. Al carecer de un entorno burgués moderno y competitivo, creen que la herencia es inmutable, como la de la nobleza, y acaban copiando los hábitos y las prácticas de los hijos de los terratenientes, pero sin tierra y con un capital simbólico centrado en la apariencia.

Oviedo nos trae muy malos recuerdos para el Sevilla Fútbol Club, no por la ciudad vetusta de Clarín, sino por la nefasta gestión de quienes nos llevaron a la ruina después del golpe de Estado que supuso el descenso federativo a Segunda B en el verano de 1995. Entonces fueron los buitres de Antena 3 y Caldas los que aprovecharon lo que la mafia federativa perpetró. En todo juego, y el fútbol no ha dejado nunca de serlo, el azar es primordial, pero no es menos cierto que ese azar ha sido torcido hacia lo negativo por los niñatos que nos dirigen.

Mil sevillistas acompañaron al Sevilla Fútbol Club en Oviedo y, otra vez, Nianzou metió la pata y dejó al equipo con diez. Estaba claro que el problema del Sevilla no estaba en el banquillo; el problema era otro. Pero, al final, con Almeyda tampoco estaba la solución. Nada que objetar a Luis García Plaza, por supuesto. Su trabajo será no solo táctico y disposicional, sino también psicológico; el desbloqueo mental es esencial ahora.

No nos queda otra que apretar los dientes y ser uno, equipo y afición. Los de abajo aprietan y los árbitros no se quieren quedar rezagados en esta agonía (¡¡tres minutos de descuento, inaudito!!). Pero hoy me acuerdo de los desalmados, de estos niñatos que dilapidaron la fortuna del Sevilla Fútbol Club, pero no van a poder dilapidar el alma del sevillismo. Malditos sean.

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