El empate del Sevilla Fútbol Club y la eterna sospecha arbitral

Francisco Garrido Peña

10 de marzo de 2026

Sevilla Fútbol Club opinión sevilla fc Vlachodimos

El empate del Sevilla Fútbol Club y la eterna sospecha arbitral

Francisco Garrido Peña

10 de marzo de 2026

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Si algunos pensábamos que era un bulo aquello del trato desigual de los árbitros con el Sevilla Fútbol Club, el colegiado no tardó ni cincuenta segundos en verificar que el bulo no era tal. El árbitro estaba tan dispuesto a confirmar la protesta de los aficionados, esa pañolada de tres minutos que en realidad fue más bien una “papelada” porque ya casi nadie lleva pañuelos de tela en los bolsillos, que a los cincuenta segundos del partido mostró tarjeta amarilla a un jugador del Sevilla. A eso se le llama verificación de la sospecha colectiva. Por si no fuera poco, a la extravagante sanción a Almeyda de siete partidos se añadió esa tarjeta tempranera, que confirmaba lo que todos presumíamos. A eso se le llama desmentir empíricamente los bulos.

Este partido fue como el del Mallorca, pero no se perdió: se empató. Veníamos del subidón de la casi remontada en el Villamarín y entonces llegó la goleada al Barcelona. Azpilicueta también cayó lesionado, pero se empató y al final ganamos el golaveraje al Rayo, que nunca se sabe. El “malísimo” Getafe, al que vencimos allí, le ganó al Madrid en el Bernabéu y al Betis en el Coliseum. No era tan malo, ¿verdad? En fin, hemos aprendido a empatar y eso nos va a salvar. El objetivo es superar el impasse actual y reconstruir el proyecto.

Hay mucho trabajo para la temporada próxima en el Sevilla Fútbol Club. Tal como todo hace pensar, si se va la ruinosa directiva actual y viene Sergio con los inversores a ocupar un espacio que está pidiendo a gritos la permuta, ahora toca amarrar y sumar. Es evidente que la actual plantilla no tiene a nadie que dé creación y orden al equipo. Hay aceptables centrocampistas de contención, pero no de creación, y eso fue precisamente lo que faltó ayer para haber cerrado el partido en la segunda parte. Lo cierto es que el Rayo tuvo suerte: en uno de sus dos disparos a puerta hasta ese momento acertó con un golazo a la escuadra nada más empezar el segundo tiempo.

Y, sin embargo, ese empate también explica por qué el fútbol provoca emociones tan intensas. Un estudio publicado en la revista científica Radiology por el neurocientífico Francisco Zamorano y su equipo ha mostrado, mediante técnicas de resonancia magnética funcional, que el cerebro de los aficionados responde a los goles de su equipo de manera muy similar a como reacciona ante otros estímulos altamente gratificantes. El hallazgo demuestra que la pasión futbolística no es solo una metáfora cultural, sino un fenómeno con base biológica medible. Por eso, cuando el Sevilla Fútbol Club marca —o cuando deja escapar un partido que parecía controlado— lo que está en juego no es solo un resultado deportivo, sino una pequeña sacudida emocional colectiva que se vive casi como propia.

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