Pese a la mala dinámica que atravesaba el equipo txuri urdin, los movimientos en el mercado invernal de fichajes fueron los justos y necesarios en el seno de la Real Sociedad. La dirección deportiva realista gestionó apenas tres operaciones: dos salidas y una única incorporación. En el apartado de bajas, Umar Sadiq puso rumbo al Valencia CF a cambio de cuatro millones de euros, mientras que el canterano Mikel Goti salió cedido al Córdoba CF en busca de minutos.
Wesley Ribeiro, la apuesta de invierno
En cuanto a los fichajes invernales de la Real Sociedad, la gran novedad fue la llegada de Wesley Ribeiro, un joven extremo brasileño procedente del Al-Nassr saudí. El atacante, formado en el Corinthians y con un traspaso récord a sus espaldas hacia la liga de Cristiano Ronaldo, recaló en el Reale Arena mediante una cesión con una opción de compra no obligatoria fijada en doce millones de euros.

La operación de Wesley se gestó bajo la premisa de encontrar un perfil desequilibrante, capaz de actuar en ambas bandas y para paliar la ausencia temporal del lesionado Take Kubo. Erik Bretos, responsable de la secretaría técnica realista, destacó en su presentación que el brasileño era «la mejor opción» disponible por su capacidad de regate y su gran potencial de revalorización en el mercado. Sin embargo, su adaptación al ritmo de LaLiga y a las exigencias tácticas de Matarazzo ha sido mucho más tortuosa de lo previsto. Pese a las expectativas iniciales, el jugador ha demostrado carencias físicas y una evidente falta de ritmo competitivo que han frenado en seco su progresión.
Ostracismo en el Reale Arena
La situación actual de Wesley es sumamente delicada, y ya empieza a generar dudas sobre el criterio seguido por la Real Sociedad con el último de sus fichajes. Tal como recoge Mundo Deportivo, el brasileño apenas suma una hora de juego repartida en dos encuentros ligueros desde su llegada del pasado 31 de enero. Su única titularidad fue ante el Real Madrid en el Santiago Bernabéu, pero la historia no funcionó. Aquel día, Wesley terminó siendo sustituido al descanso tras una actuación muy gris. Desde entonces, ya no ha vuelto a vestirse de corto, y ha acumulado todo un mes de ostracismo absoluto a pesar de haber estado físicamente disponible.

Además, los números no mienten. Wesley es el vigesimosegundo jugador en minutos de toda la plantilla, superado incluso por canteranos del Sanse como Ochieng o Dani Díaz, a quienes Matarazzo ha preferido dar entrada en momentos de necesidad. El entrenador ha sido honesto sobre el estado físico del futbolista, y llegó a admitir tras su debut en San Mamés que el brasileño «no estaba en forma» para el ritmo frenético del fútbol español. Esta falta de «samba» y de impacto inmediato ha dejado a la afición txuri-urdin con la sensación de que el refuerzo invernal no ha cubierto, ni de lejos, las necesidades del equipo en el último tercio del campo.
Los buenos resultados salvan la mala gestión
La gestión de la Real Sociedad en este último mercado de fichajes queda bajo la lupa, ya que el refuerzo llamado a ser diferencial se ha convertido, por ahora, en un espectador de lujo desde el banquillo. De momento, y a la espera de noticias que apunten en otra dirección, todo parece indicar que la etapa de Wesley en LaLiga y en Donosti será breve e insatisfactoria para todas las partes involucradas. Al menos, el equipo txuri urdin tiene razones para sonreír: el efecto Matarazzo ha sido más que suficiente para alcanzar la final de Copa y corregir el rumbo en LaLiga.







